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The Harmony Group – Las 7 Cabritas y el Lobo
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The Harmony Group – Las 7 Cabritas y el Lobo

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Длительность: 09:21Формат: MP3Качество: 320 kb/sРазмер: 21.4 MB
Текст песни
Érase una vez una mamá cabra que tenía siete cabritas a las que amaba
Tanto como suelen amar todas las madres a sus hijitos. Un día, mamá
Cabra tuvo que salir al bosque en busca de
Alimento para su pequeña familia, pero antes de
Irse, reunió a sus siete cabritas y les dijo así
- Queridas hijitas, os vais a quedar solas, pues me marcho
Al bosque. Tened cuidado por si viene el lobo, pues
Si os coge os devorará a todas sin dejar ni una pizca
- ¡Uy, qué miedo!
- ¿Pero cómo conoceremos al lobo
Mamita, porque a lo mejor se disfraza?
- Sí, el lobo se disfraza con frecuencia, pero aún así
Podréis reconocerle por su voz ronca y por sus patas negras
No hacía mucho que se había marchado mamá cabra cuando
Alguien llamó a la puerta de la cabaña diciendo
- ¡Abrid enseguida!
La voz había sonado tan tremebunda que
Llenó de espanto a los pequeños animalitos
- ¿Quién?
- ¿Quién?
- ¿Quién es?
- ¡Abrid, soy vuestra madre, que os trae un regalito para cada una!
Pero como la voz que oían era muy ronca, las cabritas
Comprendieron que se trataba del lobo. Así pues, contestaron
- No, no abriremos la puerta
- Tú no eres nuestra madre, ella tiene la
Voz suave y dulce y la tuya es áspera
- Tú eres el lobo
Y el lobo tuvo que marcharse sin poder entrar. Pero el feroz animal
Era muy listo. Comprendió que si no engañaba a las cabritas haciendo
Una voz más dulce y fina, no le abrirían la puerta. Se puso a pensar
Qué podría hacer para suavizar su garganta. Tras mucho discurrir
Llegó a la conclusión de que lo mejor para aclarar su voz y emitir
Unos sonidos bien limpios era, sin duda alguna, el jabón. Se fue a
Una tienda y se compró un gran pedazo de jaboncillo que se comió
Apresuradamente con el fin de lograr tener una
Voz más agradable. Enseguida volvió a la cabaña
Llamó de nuevo a la puerta y dijo con voz suave
- Abrid, hijitas, soy vuestra madre
Que os trae un regalito para cada una
Pero tampoco esta vez el lobo logró su malvado propósito. Había
Apoyado sus negras patas en el antepecho de la ventana, de modo
Que las cabritas pudieron verlas y al punto se pusieron a gritar
- No, no abriremos la puerta
- Nuestra madre no tiene las patas negras
- Vete, tú eres el lobo
Así que, otra vez burlado, el animal tuvo que marcharse. De nuevo el
Lobo aguzó el ingenio, acabando por dirigirse a casa de un panadero
- Hola, panadero, me he hecho daño en las
Patas, ponme en ellas un poco de masa
Luego, cuando el panadero hubo hecho lo que
Le pedía, el lobo corrió a casa del molinero
- Oye, molinero, quiero que me espolvorees
Las patas con tu mejor harina blanca
Pero el molinero no era tan obediente como el panadero
- ¿Y para qué quieres que te haga eso?
¿Es que vas a engañar a alguien?
El lobo no le dejó seguir hablando. Enseñando los
Dientes ferozmente, mandó con su voz más terrible
- Te devoraré si no lo haces enseguida
Cuando se ponía feroz, el lobo aterraba a cualquiera, así que no es
De extrañar que el molinero, muy asustado, se apresurara a
Complacerle. Y el astuto lobo, así preparado
Volvió por tercera vez a la cabaña, y una vez allí
Llamó a la puerta y gritó con su falsa voz amable
- Abrid, hijitas, soy vuestra madre querida
Que os trae un regalito para cada una
Las cabritas, siempre recelosas, contestaron
- Enséñanos tus patas primero, para que
Podamos ver si eres o no nuestra madre
- Sí, sí, que enseñe sus patas
- Debemos asegurarnos
El lobo hizo lo que le pedían y apoyó sus patas en el antepecho de
La ventana. Las cabritas vieron que eran blancas y quedaron
Convencidas de que, efectivamente, la que llamaba era mamá cabra y
Abrieron la puerta. Pero ¡ay, qué susto al ver que el que entraba
Era el lobo! Las pobres cabritas, aterradas, trataron de esconderse
Una se metió bajo la mesa, la segunda en la cama, la tercera en la
Alacena, la cuarta en la cocina, la quinta en el horno, la sexta en
El lavadero y la séptima en la caja del reloj. Todo en vano. El lobo
Las fue encontrando y, sin detenerse siquiera en pensarlo, se las
Fue tragando. La única que se le escapó fue la más jovencita, la que
Se había escondido en la caja del reloj. Harto ya el feroz lobo
Salió de la cabaña y echó a correr por el campo, para terminar
Tumbándose bajo un árbol y sobre la verde hierba, quedando
Pronto dormido. Qué sorpresa la de mamá cabra cuando regresó
Del bosque. La puerta de la cabaña estaba abierta de par en par
La mesa y los bancos aparecían derribados, el cubo de lavar
Hecho pedazos y las sábanas y las almohadas formaban un revoltijo
En el lecho. Llena de temor, mamá cabra empezó a llamar una
Tras otra a sus hijas sin que ninguna le contestara, hasta
Que nombró a la pequeñita. Entonces ésta dejó oír su vocecilla
- Aquí estoy, querida madre, en la caja del reloj
Mamá cabra sacó a la pequeñita de su escondite, la consoló del susto
Que aún le quedaba y después le preguntó lo que había ocurrido
-La pobre cabrita se lo contó entre tristes balidos
Y así supo Mamá Cabra que el lobo había venido
Tragándose a todas sus hermanas
Ya podéis imaginaros cuánto lloró Mamá Cabra
Por tan triste desgracia
Pasados los primeros momentos de dolor
Mamá Cabra abandonó la cabaña seguida por Pequeñita
Y hete aquí, que a poco de andar por el campo
Se toparon con el lobo que seguía dormido bajo el árbol
Dando unos ronquidos que hacían temblar las ramas
Mamá Cabra, que le miraba llorosa por el daño que le había causado
Advertió de pronto que algo se agitaba
Dentro del cuerpo del feroz animal
- ¡Dios mío! Si se habrá tragado enteras a mis pobres hijitas
Y estarán todavía vivas
¿Conque sabéis qué hizo?
Pues correr a casa y traerse un par de tijeras y aguja con hilo
Después fue y cortó la peluda piel de la fiera
Apenas hubo hecho el primer corte
Cuando una de las cabritas asomó la cabeza
Muy contenta, Mamá Cabra siguió cortando
De modo que las seis cabritas salieron de dentro del lobo
Una tras otra, todas vivas y sin haber sufrido ningún daño
El lobo, en su voracidad, se las había tragado enteritas
¡Qué alegría sintieron las cabritas al verse fuera de su cárcel!
Luego acariciaron a su querida mamá
Y triscaron a su alrededor como sastre en día de boda
Cuando la madre hubo acariciado a todas, ordenó
- Idme a buscar algunas piedras grandes
Para llenar el estómago del lobo mientras está dormido
Las siete cabritas reunieron apresuradamente un montón de piedras
Con las que Mamá Cabra rellenó el estómago del lobo
Hasta que no cupieron más
Después cosió la abertura
Como no lo habría hecho mejor la más hábil costurera
Cuando el lobo se despertó y se puso sobre sus cuatro patas
Descubrió que tenía mucha sed
Esto se debía a las piedras que llenaban su estómago
Corrió a la orilla del río para calmar el ansia de beber que sentía
Y mientras corría tambaleándose de un lado a otro
Sentía que las piedras repiqueteaban dentro de su cuerpo
Esto le hizo gritar
- ¿Qué es lo que llevo en la panza que me repica y me danza?
Más que cabritas lechales parecen piedras fenomenales
Llegó al fin a la orilla del río
Pero cuando se inclinó para beber
Entonces las pesadas piedras le hicieron perder el equilibrio
Y cayó de cabeza al agua
Imaginaos la alegría de las siete cabritas
Que se pusieron a saltar y gritar como locas
Y alrededor de su madre no pararon de bailar
Llenas de alegría hasta que quedaron rendidas
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