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The Harmony Group – Los Músicos de Bremen
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The Harmony Group – Los Músicos de Bremen

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Длительность: 09:51Формат: MP3Качество: 320 kb/sРазмер: 22.5 MB
Текст песни
Una vez había un burro que durante muchos años había servido a su
Dueño transportando sin parar sacos y más sacos de trigo al molino
Naturalmente, con el paso del tiempo, empezaron a faltarle las
Fuerzas, de manera que cada vez resultaba menos útil para el trabajo
De carga que hasta entonces llevó a cabo. Tanto llegó a servir que
El molinero pensó en deshacerse de él. El burro se dio cuenta de que
Lo iba a pasar mal, y como a pesar de sus muchos años quería seguir
Viviendo, se escapó de la cuadra encaminándose hacia la ciudad de
Brema. A nuestro amigo le gustaba mucho la música y pensó que tal vez
En una gran ciudad encontraría trabajo como músico municipal. Hacía
Ya rato que andaba con cansino paso cuando, a un lado del camino
Encontró un perro echado y jadeante
Como fatigado por una larga carrera
- Se diría que estás cansado, amigo
- Y tú también lo estarías si hubieses corrido
Como yo huyendo de un amo que quiere matarte
- ¿Matarte? ¿Y por qué? Pareces un buen perro
- Y lo soy, pero también viejo. Por eso estoy más débil cada día
Que pasa y ya no sirvo para cazar. Mi amo ha querido matarme y
Escapé a tiempo. Lo malo es que no sé de qué voy a vivir ahora
- No te apures. Vente conmigo. Voy a Brema a ver si puedo encontrar
Trabajo como músico de la ciudad. Tú puedes ser también de la banda
Yo tocaré el bombo y tú golpearás los timbales. No es difícil
Bueno le pareció al perro el consejo y se fue con
El burro. Iban los dos hacía rato por el camino
Cuando se encontraron con un gato de aspecto famélico
- Hola, minino. Pareces apurado. ¿Te pasa algo?
- Miau. Claro que estoy apurado. Han querido matarme
Porque me vuelvo viejo. Y me gusta estar junto al
Fuego en vez de ir corriendo en pos de los ratones
El burro y el perro se miraron comprensivamente
- Mi ama ha tratado de ahogarme. Suerte que pude escaparme
De sus manos. El apuro es que no sé dónde meterme ahora
- Bah, no te preocupes. Yo te proporcionaré trabajo
- ¿Tú?
- Desde este momento te hago miembro de la banda de músicos que
Estoy formando. Servirás de mucho. Eres maestro en música nocturna
Al gato le gustó la idea y se sumó a los otros dos animales
Prometiéndoselas muy felices, iban los tres andando muy pausadamente
Y así llegaron a la entrada de una gran finca campestre. Allí
En lo alto del portal, vieron a un gallo que cantaba sin cesar
Con todas sus fuerzas. El burro agitó molesto las orejas y rebuznó
- Bueno, hombre, bueno. Calla ya, que tus
Cantos son capaces de dejar sordo a cualquiera
- Más te lamentarías tú si te pasara lo que a mí me ocurre
- ¿Qué te pasa?
- ¿Qué te ocurre?
- Mi obligación es anunciar cada día la salida del sol, y lo
Vengo haciendo desde que pude alzar la voz. Pero el ama, porque
Mañana domingo tiene invitados a comer, ha dicho a la criada
Que esta noche me corten el cuello y enseguida me guisen. Por
Eso grito ahora con todas las fuerzas, ya que aún puedo hacerlo
- Tonto serás si te quedas. Anda, vente con nosotros. Nos vamos
A Brema a formar una banda de música. Tú tienes buena voz y puedes
Servirnos. Y, sobre todo, saldrás del apuro en que te hallas
- ¡Claro que voy!
Y hete aquí que los cuatro emprendieron el camino de Brema. Pero la
Ciudad estaba muy lejos, de modo que no pudieron llegar a ella aquel
Mismo día. Así que, al dar con un bosque, decidieron que aquél era
Un buen lugar para pasar la noche. El burro y el perro se tendieron
Al pie de un gran árbol, mientras que el gato y el gallo se
Encaramaban a las ramas, y este último todavía hizo más: se subió
Volando a lo más alto para ser el primero que viera el amanecer del
Nuevo día. Antes de dormirse, el gallo echó una mirada a los cuatro
Puntos cardinales, y eso hizo que
Descubriera a lo lejos una lucecita
- ¡Eh, amigos! Creo que diviso una casa. ¿No estaríamos mejor en ella?
- Por supuesto que sí. Aquí hace fresco
El perro dijo que comer unos huesos no le vendrían mal, y el gato que
También le gustaría un poco de leche. Conque se pusieron
Todos en camino hacia donde brillaba la luz. Por fin
Llegaron a una casona sólida, pero de mal aspecto. El
Burro, que era el más alto y el de más experiencia de todos
Se acercó a una ventana y echó una mirada al interior
- ¿Qué descubres, querido burro?
- ¡Ay, amigos! Vaya mesa la que hay ahí dispuesta. Menuda comilona
Nos daríamos. Pero... vaya gente también la que está ahí sentada
Son un hatajo de bandidos. Esto es una cueva de ladrones
Los cuatro animales se pusieron a deliberar sobre lo que debían hacer
Tenían mucha hambre y no estaban dispuestos a quedarse sin comer
Al fin y al cabo, los que allí estaban eran unos bandidos. No
Tardaron en dar con la solución.El burro se colocó con las patas
Delanteras en el antepecho de la ventana, el perro montó sobre la
Espalda del asno, el gato se subió encima del perro y finalmente el
Gallo se colocó en un vuelo sobre la cabeza del burro. Una vez así
Dispuestos, en cuanto el asno levantó la cola, los cuatro lanzaron
Sus voces formando una espantosa música. El burro se puso a rebuznar
El perro a ladrar, el gato a maullar y el gallo a lanzar sus
Quiquiriquís, y todos a un mismo tiempo. Y por si todavía fuera poco
Acto seguido se precipitaron por la ventana rompiendo todos los
Cristales y armando un estrépito de mil demonios. Todo aquel ruido
Hizo que los bandidos se levantaran presos de pánico y que echaran a
Correr con toda su alma en dirección al bosque. Les parecía que el
Mundo se les venía encima. Muy contentos por el éxito obtenido con su
Estratagema, los cuatro compañeros se sentaron a la mesa y se dieron
La gran comida con las sobras que allí encontraron. Luego, hartos
Apagaron la luz y buscaron un sitio donde pasar la noche: el burro
Encima de la paja, el perro detrás de la puerta, el gato junto a
Las brasas del hogar y el gallo en una viga. Y como todos estaban
Muy cansados por la larga caminata del día, pronto quedaron
Profundamente dormidos. Sería ya medianoche cuando los ladrones se
Recuperaron lo bastante del pánico para poder comenzar a volver a
Pensar. Les ayudó a ello el que todo pareciera tranquilo y no se
Viera luz en la casa. "Capitán, nos hemos asustado demasiado pronto
Deja que vaya a ver qué ocurre". El bandido obtuvo el permiso de su
Capitán y se encaminó cautelosamente hacia la que hasta entonces
Había sido su guarida. Como lo vio todo quieto y silencioso, decidió
Entrar en la cocina para encender luz. Los brillantes ojos del gato
Le hicieron creer que se trataba de brasas encendidas, y aplicó a
Ellos una pajilla para que se encendiese. El gato no se anduvo con
Chiquitas: le saltó al rostro bufando y clavándole las uñas
Asustado, el bandido echó a correr hacia la puerta, y entonces el
Perro se levantó de un salto y le mordió en una pierna. Esto le hizo
Ir a parar a donde estaba el burro, que le soltó una coz que lo echó
Fuera de la casa. Al mismo tiempo, despertado por el barullo, el
Gallo soltaba en su sobresalto un poderoso "¡Kikirikí!". Como alma
Que lleva el diablo llegó el ladrón hasta donde le aguardaban el
Capitán y el resto de la pandilla, y cuando el primero le preguntó
A qué se debía tanto alboroto, el vapuleado bandido aseguró: "
Allí no podemos volver, capitán. En la casa hay una bruja horrible
Que me ha soltado un gran bufido y arañado con sus largas uñas
Y en la puerta un hombre que me ha atizado una cuchillada en una
Pierna. Por si fuera poco, un enorme monstruo me ha aporreado
Con un gran mazo, mientras que en lo alto de la casa un juez se
Ha puesto a gritar: 'Traedme ese bandido aquí, traedme ese bandido
Aquí'. Aún no sé cómo pude escapar". Este relato asustó mucho a
La cuadrilla de bandidos, que decidieron no volver jamás a la casa
Y de este modo los músicos de Brema se encontraron dueños de la
Vivienda, y tan a gusto en ella que ya no quisieron abandonarla
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