Cuando después del invierno llega la primavera, los árboles se cubren
De hojas y el campo de hierba verde y de florecitas blancas y rojas
Entonces, las aves que han pasado el invierno en otro país más cálido
, Vuelven a nuestras tierras para hacer sus nidos y criar sus hijitos
Entre todos los pájaros, se distinguen por su bonito canto los
Jilgueros. Son pequeños y pintados de rojo, amarillo y gris
Al llegar a nuestro país en la primavera, todos juntos en bandadas
Cuando sale el sol por las mañanas, forman con sus trinos un
Coro maravilloso saludando al Creador. Y poco después, cada
Pareja se va por su lado y ya no se juntan hasta el otoño para
Emigrar otra vez. Formaron pareja un jilguero y una jilguerita
Que nunca habían hecho nido. Era la primera vez que iban a
Hacerlo y pasaron sus apuros. - ¿Tú sabes bien cómo se hace?
- Yo creo que sí. Mira, se buscan pajitas y pelusitas de semillas y
Cogiéndolas con el pico, se llevan al árbol escogido y entre unas
Ramitas se van poniendo con cuidado en forma de pocito redondo
- Pues, entonces, vamos a escoger el árbol y empezamos enseguida
A hacer el nido. Y los dos jilgueritos fueron mirando árboles y
Árboles toda la mañana mientras cantaban de contentos. - No, este
No, que es muy alto. - No, y este no, que tiene las ramas muy feas
- No, este tampoco, pues está muy junto al río. Y así fueron
Visitando muchos árboles que no les gustaban hasta que por fin
. - Este, este sí nos gusta. Era un árbol mediano que tenía en lo
Alto unas ramitas muy juntas y con muchas hojas. Y empezaron a
Trabajar buscando por los campos pajitas y llevándolas con el pico
Para hacer el nido. No les quedaba casi tiempo para comer y tanta
Prisa se dieron que a los pocos días ya estaba terminado el nido
Muy redondito y muy bien hecho. - Ya tenemos el nido, ¿ahora qué?
- Ahora yo pongo un huevecito y le daré calor con mis alas varios
Días. Y así fue. La jilguerita cubrió con su cuerpo y sus alas el
Huevecito y estuvo sin moverse muchos días mientras el jilguero padre
Le traía la comida en el pico y a la noche se quedaba a dormir en
Una rama cerca del nido. Un día, la mamá jilguera dijo: - Oye, me
Parece que dentro del huevecito se mueve ya el nene jilguerín que
Quiere salir. - Rompe la cáscara de un picotazo y saldrá. Mamá
Jilguerita obedeció y por el agujero de la cáscara rota salió el
Jilguerín sin plumas, con los ojitos cerrados y el pico muy abierto
Para comer enseguida. Mamá jilguera tiró la cáscara vacía al suelo
Con sus patitas y empezó con papá jilguero a traerle comida al
Jilguerín. Iban y venían deprisa trayéndole semillitas, gusanillos y
Mosquitos. Y cada día que pasaba, se le veía al pajarillo crecer y
Salirle las plumas en el cuerpo y en las alitas. Papá jilguero le
Dijo un día al jilguerín: - Ya te van creciendo las alas y pronto
Te enseñaré a volar, pero no se te ocurra salir del nido hasta que
Yo te empiece a enseñar. Pero el jilguerín no obedeció. Un día que
Sus papás se fueron a visitar a otros pajaritos que vivían en otro
Árbol muy lejos, salió del nido y después de mirar a una ramita que
Estaba cerca, voló hasta ella. No se cayó. - ¡Ya sé volar, ya sé
Volar! ¡Voy a saltar hasta el otro árbol! Pero como no sabía bien
Después de darse golpes con las ramas, cayó al suelo de mala manera
Y se hizo mucho daño en la tripita. No podía moverse y se quejaba
Tristemente. - ¡Pío, pío, pío! Por allá lejos venía por el camino
Un perro corriendo y ladrando. El pajarillo se dio cuenta de que el
Perro venía a comérselo y haciendo un supremo esfuerzo, dio unos
Saltitos y se metió en el hueco que dejaba una gran piedra que había
Debajo del árbol. Llegó el perro y quiso meter su hocico en el
Agujero, pero no pudo. Quiso sacar entonces al jilguerín con la pata
Y empezó a escarbar. El pajarillo se moría de susto dentro. Menos
Mal que el amo del perro le silbó desde lejos llamándole. Y el perro
Aunque a disgusto, tuvo que irse sin comerse al pajarillo. Volvieron
Los papás al nido y al no ver a su hijito se llevaron un gran susto
Y empezaron a buscarle por todo el árbol. No lo encontraron
Preguntaron a los otros pájaros y nadie sabía nada del jilguerín
Los dos papás, llorando, volvieron a la ramita del nido
- Habrá sido algún chico malo que ha subido al árbol y ha
Cogido a nuestro hijo. - No, porque el nido estaría roto y
Ya ves que está entero. - Se habrá caído al suelo. - No
Porque ya hemos mirado y no lo hemos encontrado. - Pero es
Que lo habrá cogido el perro.Y los dos papás seguían llorando
Hasta que mamá dijo
—Tal vez no hayamos buscado bien y está
En el suelo. Voy a bajar otra vez
Y se bajó al suelo mientras papá jilguero volaba también a
Una rama muy baja del árbol y desde allí miraba al suelo
Con ansiedad. No aparecía. Mamá jilguera, cansada de buscar
Sin resultado, se subió de un salto a la piedra grande que
Había debajo del árbol y allí se quedó triste y llorosa
—Pío, pío
Había pasado un instante cuando le pareció oír un débil quejido
—Pío, pío
Y se quedó quietecita, sin respirar
—Ven, ven, que he oído al jilguerín
Dijo nerviosa la mamá al papá jilguero. Y éste bajó a ponerse
También en la piedra. Y guardaron absoluto silencio. No se oía nada
—¡Es como no! Hemos perdido a nuestro hijo y no hay remedio
—Cállate y espera. Yo aún confío
Y guardaron absoluto silencio. Y entonces, ya muy claro
—¡Pío, pío, pío, pío, pío, pío, pío, pío!
—¡Está por aquí!
—¡Sí, está por aquí, por aquí, por aquí!
Y los dos bajaron al suelo para buscarlo. Buscaban entre
Las hierbas, daban vueltas alrededor del tronco del árbol
Y de la piedra como locos. De pronto mamá pajarita vio el
Agujero que formaba la piedra con la tierra y se asomó
—¡Aquí está, aquí está, aquí está, aquí está, aquí está!
Papá jilguero acudió al instante y se metió en el agujerito. Allí
Estaba, sin poder moverse, el jilguerín herido. Papá le empujó
Hacia fuera con sus patas y sus alas y, una vez sacado, agachándose
Mucho y extendiendo las alas sobre el suelo, dijo a mamá jilguera
—Pónmelo encima de mis espaldas y lo subiré al nido volando despacio
Así lo hizo mamá y, volando despacio, despacio, el papá lo subió hasta
El nido. Mamá pajarita lo curó con mucho cuidado. Luego le dieron
De comer y al día siguiente, ya curado el jilguerín, dijo a su papá
—Perdóname. Ya no volaré hasta que tú me enseñes
Por poco me muero del golpe o me come el perro que
Venía corriendo cuando me caí por desobedecerte
Y así ocurrió. El pajarito ya no desobedeció más. Y un día su papá le
Enseñó bien a volar y, al llegar el invierno, se fueron los tres con
Todos los otros jilgueros a un país lejano donde no había invierno