Hoy vengo a contaros, amiguitos, la historia de
Un borriquito que cierto día cantaba alegremente
Ijo, ijo, ijo, yo soy un burro moruno
Ijo, ijo, ijo, trabajo como ninguno
Mañana me pondrán las cuatro herraduras nuevas
En casa de Fabián, el hijo del tío Cuevas
Ijo, ijo, ijo, seré en la cuadra envidiado
Ijo, ijo, ijo, por el resto del ganado
Pero al día siguiente, cuando el borriquito
Llegó a casa de Fabián, el herrador...
Ya está aquí el borrico del tío Fanegas, el que no me
Quiso vender el año pasado los olivos de la solana
Mi venganza será terrible, terrible
Ven aquí, borriquito mío, voy a ponerte unas
Herraduras que van a durarte quince años
Primero te pondré este clavo, y luego este, y ahora este más grande
¿Sabéis qué había hecho el malvado Fabián, el herrador?
Clavar en la pezuña del pobre borrico un clavo así
De grande, dejándolo cojito para el resto de su vida
Llorando y cojeando, el burrito salió de casa del herrador
Ay, pobre de mí, qué desgraciado soy
¿Cómo voy ahora a dar vueltas a la noria?
¿Cómo voy a poder llevar a la era los haces
De trigo si no puedo valerme de esta patita?
Sintiéndose muy desgraciado, el borriquito
Caminó y caminó hasta perderse en el bosque
De pronto...
¡Ah! Buena merienda voy a tener, un borriquillo entero voy a comerme
¡Eh, el lobo, es el lobo!
Hola, borriquito
Ho-hola, señor lo-lobo, ya sé que vais a comerme
Pero si antes me quisierais hacer un gran favor
¿Un favor? No será dejarte escapar, ¿verdad?
No, no, ya habéis visto cómo cojeo
Se me ha clavado una espinita en la pata y estoy sufriendo mucho
Como sé que sois algo cirujano...
¿Eh? Ah, sí, también soy cirujano, un poquito
Sí, sí, espera, te sacaré la espina
Veamos, a ver ¿dónde la tienes?
Aquí, aquí, en esta patita
A ver, a ver
Acercaos un poco más, más, toma
Más inteligente que el lobo, el borriquito le había engañado matándole
De una tremenda coz y liberando así a la comarca de semejante alimaña
Por lo cual, su amo, aunque ya no servía para el
Trabajo de la granja, lo destinó a la escuela de
Asnos para que allí enseñara a rebuznar a los pequeños
La voz se lleva al paladar estirando mucho
Las orejas para dar mejor salida al aire
Apoyando bien las patas delanteras en el suelo, se emite así el sonido
Lo mismo que el buen David acabó con Goliat
Un borrico inteligente al lobo supo matar