Era una vez una ardillita simpática que se dispuso a pasar unas
Vacaciones fuera del bosque donde habitualmente residía. Los
Árboles, las hierbas, los bichitos que en él vivían... todo le
Resultaba aburrido. Les conocía a todos. Cuando la encontraban
Correteando por las ramas, los pinos le ofrecían sus piñas más
Grandes y maduras, los pajaritos la saludaban con un ala. Si llovía
Las liebres le ofrecían sus madrigueras para que no se mojara
Cuando estaba enfermita de un atracón de piñones, todos los
Animalitos corrían a avisar al pájaro sabio para
Que curase sus dolores de barriguita. Era la
Ardilla mimada. Tantas atenciones la cohibían
- No puedo dar un paso sin que me saluden bichitos o árboles
No es que me disguste que me quieran, pero me gustaría vivir
Una temporadita en un lugar donde no me conociera nadie. Esta
Noche, aprovechando la oscuridad, saldré de casita. Ji, ji, ji
Corrió como una centella por el tronco que llevaba a su
Casita y se encerró en ella. Peinó su rabito y, tras
Echarle perfume, se puso un lacito de colores y espió por
La ventana entreabierta a que la noche ocultara al bosque
- Qué sorpresa se van a llevar mañana cuando vengan a verme y no me
Encuentren. Ji, ji, ji. Claro que no debo irme sin avisarles
Creerían que me ocurrió algún percance y me
Buscarían por todo el bosque. Les escribiré una
Cartita y la dejaré clavada en un árbol. Eso es
Se arrancó una cerda de su cola y, tras untarla en líquido
Negro, escribió unas palabras en una hoja de alcornoque
- No temáis por mí. Me marcho de vacaciones. Volveré. Os
Quiero mucho a todos. Ardillita. Ji, ji, ji. Y ya está
Ahora debería buscar un arbolito que estuviera a la vista de
Todos. Ya sé, el pino gordo. Por allí pasan muchos animalitos
Llenó su maletita de pinturas y maquillajes, porque la
Ardillita era muy presumida, y tras cerciorarse de que el
Bosque ya dormía, salió de puntillas de su casita y
Cerrándola, descendió veloz por el tronco, yendo al pino gordo
- Clavaré la notita en la corteza para
Que se pueda leer. Ji, ji, ji. A clavarla
El pino gordo abrió sus ojos vegetales para mirar a todas
Partes. Sus ramas tantearon el aire buscando al agresor
- Fui yo, pino gordo. Perdóname, no quise hacerte daño
El pino gordo sonrió a la ardillita arrugando su cara de corteza
Y, tras rascarse la nariz con una rama vieja, bostezó para seguir
Durmiendo. La ardillita salió escapada, abandonando el bosque
Se pasó toda la noche corriendo alejándose del lugar. Pero el pino
Gordo, al cabo de un rato, volvió a abrir sus ojos vegetales y, al
Ver el papel, lo arrancó con una de sus ramas-brazos para leerlo
Luego meneó la cabeza con disgusto y agitó su ramas-brazo enfadado
Los pájaros que anidaban en ellas despertaron con sobresalto y
Comprendiendo su señal, elevaron el vuelo para seguir a la ardillita
La ardillita se detuvo a la entrada de un bosque y
Asomó su cabecita moviendo sus bigotes con recelo
- Qué triste está este bosque. Los árboles dejan caer las ramas
Las hierbas no se levantan del suelo, yacen postradas como si
Estuvieran enfermas. Eh, ¿qué ocurre? ¿No vive nadie en este bosque?
Uno de los árboles, una encina arrugada y retorcida
Abrió uno de sus ojos para mirar a la ardilla
- No entres en este bosque, ardillita
Simpática, o perderás tu alegría
- ¿Qué ocurre? ¿Estáis todos tristes?
- Sí, éste era un bosque alegre como tú. Una noche nos pidió
Cobijo un pájaro que estaba enfermo de tristeza. Intentamos
Alegrarle como pudimos, pero nada se consiguió. A la mañana
Siguiente, cuando se marchó, todos estábamos tristes
Nos había contagiado su enfermedad. Mira a tu alrededor
De la corteza de los árboles resbalaban gruesos lagrimones de
Resina. Las bellotas gimoteaban colgadas de las ramas. Los
Pájaros secaban sus ojos con pañuelos de hierbas. La tristeza
Se había apoderado de aquel bosque, antaño alegre y feliz
- ¿No avisasteis a ningún pájaro médico o a un búho brujo?
- No. Nadie se atreve a traspasar la frontera. Y como no deseamos
Daño a nadie, el alcornoque jefe ha ordenado a los espinos que
Crezcan rodeando el bosque. Así no entrará nadie, y los que pasen
Por nuestro lado serán felices y no desdichados como nosotros
Vete, ardillita, y lleva tu alegría a otro lugar. Hazme caso, vete
- Y yo que me prometía unas vacaciones tan felices. ¡Ah! Adiós
Encinita. Me acordaré de tu advertencia y procuraré ayudarte
La ardilla se alejó pensativa. Regresó a su casita
Sorprendiendo a sus amiguitos que la creían fuera del bosque
- Oídme todos, pajaritos, conejos, liebres, búhos, árboles y maleza
Tenéis que ayudarme. He visto al bosque vecino que está enfermo
De tristeza. Si vierais qué pena me dio. Tendríamos que hacer
Algo para ayudarles.El Pino Gordo se rascó una raíz que le
Picaba y con una rama señaló al Pájaro Sabio. - Pájaro Sabio...
- A mí no me metas en líos. Yo estoy a las órdenes
Del Pino Gordo. No puedo decidir sin su
Autorización. Además, yo no entiendo de tristezas
La ardillita corrió a las plantas del Pino Gordo
- Pino Gordo, díselo tú. A ti te obedecerá
- Obedece, Pájaro
- Está bien, está bien. Obedezco. Como si no tuviera otra cosa que
Hacer. Hale, a divertir a bosques tristes. No
No, no me mires así, Pino Gordo. Te obedezco sin
Rechistar. Nidos estropeados. Ya pensaré algo
- Debe ser enseguida
- Bueno, bueno. No me atosigues. Soy un pájaro serio
No sirvo para divertir a nadie, pero pensaré, pensaré
El Pájaro Sabio pensó tanto que, al reunirse con sus
Compañeros de bosque, éstos vieron que se le habían
Caído las plumas de la cabeza. Se había quedado calvo
- ¿Pensaste algo?
- ¡Claro que pensé! ¿No ves cómo se me ha quedado la cabeza?
¡Pensar, pensar! No hago otra cosa desde que me levanto
Hasta que me cubro la cabeza con un ala. Veamos, veamos
Veamos. He pensado algo muy grande. Debemos cooperar todos
- Estamos a tu disposición
- ¡Cállate! No nos rompas el hilo de mis pensamientos. ¿Dónde estaba?
Ah, sí, estaba aquí. Sigo estando, eso es. Tendríamos que organizar
Un gran espectáculo. Algo grande, muy grande, nunca visto. Sí
Señor. Me he quedado calvo pensándolo, pero lo tengo todo dispuesto
Sí, señor. Es necesario que cada árbol, cada hierba, cada animal
Cada bichito se transforme en algo gracioso. Eso es. Sí, señor
Entonces desfilaremos ante el bosque enfermo de tristeza. Y si no
Se ríe, presento mi dimisión como Pájaro Sabio. Eso es. Sí, señor
A partir de aquel día hubo mucho más ajetreo en el bosque. Árboles
Animales y plantas se disfrazaban para alegrar al bosque triste
Los alcornoques dibujaron graciosas carotas en sus cortezas de
Corcho. Las encinas pintaron a sus bellotas de mil colores
Metiendo en su interior piedrecitas para que sonaran como cascabeles
Los pinos pintaron a raya sus troncos buscando los dibujos más
Divertidos. Las hierbas ensayaban bailes desorbitados. Un coro
De pájaros interpretó un twist vegetal que las hierbas bailaban
Ridículamente. Y llegó el día del desfile. El bosque triste
Quedó de una pieza al ver avanzar por el camino al bosque amigo
- ¡Eh, compañeros! ¿Veis quién se acerca
Por ahí? ¡El bosque del Pino Gordo!
Todos los árboles abandonaron sus sitios para reunirse al borde
Del camino. La sorpresa había borrado de momento su honda tristeza
- ¡Adelante, adelante! ¡A desfilar todos!
Inició el desfile el Pino Gordo. Daba risa ver árbol tan grande
Bailando como una esclava oriental. Él, un pino tan serio
Hacía reír a todos sus súbditos. Tras él, las encinas con
Sus bellotas cascabeles hacían cabriolas y daban saltos
Acrobáticos. Las hierbas bailaban estrepitosas danzas modernas
Incluso una amapola cantó. El bosque triste empezaba a sonreír
- ¡Más bailes, más bailes!
El pobre Pájaro Sabio había pensado y trabajado tanto durante
Aquellos días, que ya no le quedaba una sola pluma en el cuerpo
- Vamos, vamos, que desfilen los zarzales. Cuidado, cuidado
Que os enzarzáis con los alcornoques. Deprisa, deprisa.
Más música, más música! ¿Dónde están los músicos vegetales?
Un grupo de pájaros lanzaban desde el aire setas explosivas que
Llenaban de alegría aquella parada vegetal. Tantas cabriolas
Hicieron, tanto agudizaron su ingenio para divertir al bosque triste
Que antes de terminar el desfile, los árboles, los animales y las
Plantas soltaron una carcajada unánime. Cuando terminó el desfile
Todos volvieron a su sitio sin acordarse ya de la tristeza que
Días antes les hacía llorar. Estaban alegres, contentos, satisfechos
Y aquel bosque enfermo de tristeza no volvió a llorar jamás