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The Harmony Group – La Nochebuena de Anita - Cuento
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The Harmony Group – La Nochebuena de Anita - Cuento

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Длительность: 13:03Формат: MP3Качество: 192 kb/sРазмер: 17.9 MB
Текст песни
He aquí un paisaje de invierno. Los árboles se han quitado el vestido
De sus ramas y los pájaros se han marchado en bandadas a otra región
La tierra se ha vestido con la blanca alfombra de la nieve. En la
Ciudad pequeña va a celebrarse la Nochebuena. Por eso es fácil oír
Por calles y plazas la canción de los niños. Canta feliz la infancia
Alegre, inocente y sencilla en la noche cuajada de estrellas

Vamos a volar, a ver esas flores de la Navidad

Pero la Nochebuena, esplendorosa y sonriente para tanto seres, no
Se presentaba tan feliz para la pequeña Anita. ¿Sabéis quién era
Anita? Una linda niña rubia de ojos muy azules y largas trenzas
Anita se sentía huérfana, triste y sin ilusiones, en aquel viejo
Hogar donde su padrastro la tenía
Recogida. En esa noche le había dicho

Es Nochebuena y puedes ganarte muchas propinas vendiendo fósforos
Y ¡ay de ti si no vuelves con el bolso lleno de monedas! ¡Ale!

Con un violento portazo, fue impulsada Anita a
Vender su mercancía en aquella fría noche
Ofreciéndola a los transeúntes que pasaban por la ciudad

¡Cerillas! ¡Compren cerillas! Eh
Caballero, ¿quiere una cajita de fósforos?

Déjame, pequeña. Llevo mucha prisa

Sí, efectivamente, la gente tenía mucha prisa aquella noche y Anita
Apenas pudo sacar algunas monedas. Ya las calles iban quedándose
Desiertas. La luz de los faroles parecía triste y sin brillo. Anita
Sintió el primer zarpazo del hambre, la soledad y el cansancio
Con mucha pena se dejó caer en el umbral de una puerta, cuando el
Reloj de la torre dejó oír la monótona canción de sus campanadas
Se despertó un viento frío, helado, que azotaba las ventanas de las
Casas y el viento no tardó en traer de su mano a la lluvia. Mientras
Anita pensaba en la distinta Nochebuena que estarían pasando otras
Niñas como ella. Miró a través de los cristales de una casa señorial
¡Oh! Y allí vio Anita los niños felices junto al padre y a la madre
Llevaban panderetas y zambombas y reían sin pausa, y en la mesa vio
La comida caliente y sabrosa. Como tenía tanto frío, Anita se decidió
A encender un fósforo para calentarse y... ¡Oh, milagro! La pequeña
Llamita la deslumbró e hizo que escuchara aquella escena familiar

¡Silencio! ¡Silencio! Un momento, hijitos, un momento. Ahora le
Toca cantar a Margarita y vosotros le acompañaréis. ¿De acuerdo?

¡Sí, sí! ¡Que cante! ¡Canta, canta!

La Virgen está lavando y tendiendo en el romero
Los angelitos cantando y el romero floreciendo

Ande, ande, ande, la marimorena. Ande
Ande, ande, que es la Nochebuena

Papaíto, papaíto, ¿verdad que hoy es el día más feliz?

Más pronto vendrán los Reyes Magos con sus
Juguetes. Mamá, quiero que me des un beso

Oye, papá, papaíto, el niño Jesús hará que
Hoy todos los niños sean muy felices, ¿verdad?

Claro, hijos míos. Él vela por todos los cristianos

Es que yo sentiría tanto que algún niño o alguna
Niña no tuviese una casita como nosotros

¡Qué poca altura!

Vamos, vamos, seguid cantando, que para eso es hoy Nochebuena. ¡Vamos!

Ande, ande, ande, la marimorena. Ande
Ande, ande, que es la Nochebuena

¿Sabéis por qué llora Anita? Porque la débil luz del fósforo
Se ha apagado y con ella su visión. Animada por aquel milagro
Anita trató de encender su segundo fósforo. Hacía tanto frío...
Lo sacó de la pequeña cajita y... ¡Qué alegría! Anita se
Vio de la mano de su mamita querida aquel día que, por
Haber sido buena en la escuela, la llevaba al Circo Guiñol

Pasen, pasen y verán: la mujer barbuda, el hombre
Sin cabeza, Arlequín y Clorofila, los caballos
Amaestrados de Marco Pierneri. Pasen y verán

Mamá, ¡qué divertido!

Estaremos aquí, hija mía, pero antes te
Compraré una muñeca. Tú todo te lo mereces

Mamá, ¡qué buena eres!

Señoras y caballeros, tengo el gusto de presentarles a
Marco Pierneri y su colección de caballos amaestrados

Bien, Lucero, saluda al público. ¡Vamos! ¡Vamos, gallo!
¡Un paso al frente! ¡Eh! ¡Eh! Ahora tú, relampagón, de
Rodillas. ¡De rodillas! ¡Eh! ¡Eh! Ahora, señoras y señores
Los payasos más graciosos del mundo: Toni y Parelli

¡Oye, Toni! ¿Tú sabes en qué se parece un
Hombre que mata a su padre a la mano izquierda?

Pues míralo, Parelli

Si es muy sencillo, hombre, es muy sencillo. Mira
En que el hombre que mata a su padre es parecida
Y la mano izquierda es parecida a la derecha

¿Te diviertes mucho, hija mía?
¡Mucha, mamita querida!
Me divierto mucho, mamita. ¡Mamita! ¡Mamita! ¿Dónde
Estás? ¡Mamita! ¡Mamita querida! ¿Dónde te has ido?
Se apagó la débil llamarada del segundo fósforo, y la nochebuena de
Anita seguía triste en aquella soledad. Acurrucada en el umbral
Azotada por el viento helado, ya sólo pensó Anita en gastar sus
Fósforos. Por un momento tuvo miedo que luego la regañara su
Padrastro, pero aquellos recuerdos eran tan bellos... Encendió un
Tercer fósforo y esta vez la llamita de sus sueños le trajo un
Árbol de Navidad. Era un árbol de campanitas azules, velas de
Colorines e hilos de plata. De sus ramas colgaban dulces riquísimos
A su lado, un coro de niños cantaban a la Navidad. Un golpe de
Viento apagó la lucecita y su visión se alejó. Se alejó mucho
Mucho, tanto que la niña vio esta vez el árbol en el cielo y las
Velitas de colores fueron transformándose en estrellitas blancas
De pronto, una de las estrellas comenzó a caer vertiginosamente
Eso quiere decir que alguien se va a morir y después subirá al
Cielo. Al menos esto me dijo mi abuelita querida. Las estrellas
Errantes indican que alguien llega a los reinos de Dios
Su abuelita... ¡Cuántos recuerdos la despertaban
En aquella noche! Anita tuvo un vivo deseo
¡Ah, si pudiera verte, abuelita! Si pudiera ver tus cabellos blancos
Como la nieve y si pudieras tenerme
Entre tus brazos, ¡qué feliz sería!
Entonces pensó en sus fósforos. Trató de incorporarse y notó algo
Muy extraño, como si no tuviera pies. Encendió de nuevo un fósforo y...
El reflejo de la llamarada de aquel fósforo la hizo cerrar los ojos
Cuando se acostumbró a la luz, Anita vio la imagen tan querida. Sí
Su abuelita estaba allí, vistiendo un traje del color que tiene el
Cielo en la noche, con puntitos brillantes como estrellas. Su
Expresión era de infinita ternura. ¡Ah, con qué placer la miraba
Anita! De repente notó que se desvanecía
Su visión y tuvo tanto miedo que...
¡Abuelita, por Dios, háblame! No, no te vayas, ¡quédate, abuelita!
¡Quédate o llévame contigo! ¡No te vayas como se han ido mis
Primeros recuerdos! ¡Como se marcharon los niños y mi mamita
Y el árbol de Navidad! ¡No te vayas, abuelita! ¡No te vayas!
Pero entonces llegó la nieve y comenzaron a caer grandes copos. En
El último resquicio de aquella puerta, Anita ya sólo tuvo una
Inquietud: seguir viendo a su abuelita. Y así, encendió un fósforo
Y otro, y otro más, hasta terminar su mercancía. Hubo un momento en
Que la imagen se acercó demasiado porque el cuerpo de Anita estaba ya
Helándose. Entonces, aquella visión celestial tendió sus brazos y la
Estrechó entre ellos. En aquel momento, una estrellita blanca
Parpadeó y extinguió su luz azulada. Anita estaba
En el camino del cielo. Tan feliz se sintió que
Llamaba con insistencia a sus seres queridos
¡Mamá! ¡Abuelita! ¿Dónde estáis? Venid conmigo. Venid, mamita
Vamos, Anita, vamos. Despierta ya. ¿Qué te
Pasaba, hija mía? Estabas soñando en voz alta
¡Ah, mamá! ¡Estás aquí!
Sí, hija, sí
¡Abrázame, bésame! ¿De veras eres tú? ¿Y la abuelita?
Claro que soy yo. La abuelita duerme todavía. Vamos
Mira qué regalo te han traído los Reyes Magos
¡Ay! ¡Una cajita de música!
¿Te gusta?
¡Qué feliz soy, mamá! Tuve un sueño tan terrible... ¿Qué es eso?
Son los villancicos que cantan los niños
¿Sabes, Anita? Hoy es el día de Navidad
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